sábado, 11 de octubre de 2008

Chinkultic

La noticia saltó a los periódicos: el 3 de octubre fuerzas policíacas federales (PFP y AFI), apoyados por policías estatales, desalojaron violentamente a campesinos indígenas que estaban en posesión y administrando el sitio arquelógico mayas de Chinkultik, en el estado de Chiapas.

Los policías dispararon sobre la población civil indefensa. Cuando un vecino de otra población transportaba solidariamente en su camioneta a tres heridos graves, fue detenido en la carretera que lleva a Comitán. Los policías que lo detuvieron lo asesinaron a balazos tras rematar a los heridos. De todo ello fue testigo la esposa del chofer, que lo acompañaba y llevaba en brazos a su hijo de tres años. La señora se salvó porque un uniformado le indicó: “Señora, métase a la cabina, yo la cubro; soy padre y tengo hijos”. Hubo heridos, la prensa del 5 de octubre habla de diez. Los muertos fueron más, totalizando al menos seis.

Parecería que no hay más, pero la señal que me da fuerza para seguir bogando, la encontré espigando en la narración de los hechos que hizo durante algunos días un periódico nacional. Los pobladores de Miguel Hidalgo, en cuyos terrenos ejidales está el antiguo centro ceremonial de Chinkultic dijeron que “ahora más que nunca” pelearán porque la zona arqueológica sea administrada por el ejido. “Ya está más que pagada con seis vidas”.

Las cursivas son textos sacados del periódico La Jornada.

Las corrientes marinas

No soy experto en fenómenos marinos, pero algo se oye alguna vez o se obtiene del saber común. Resulta que desde mucho tiempo antes que los europeos se toparan con América, una corriente marina indispensable para que Inglaterra fuera habitable, la actualmente llamada Corriente del Golfo, llevaba a las costas inglesas, bajo la superficie del Atlántico, agua templada con la energía térmica adquirida en este continente, tan viejo como aquél, evitando que el Mar del Norte comunicara sus temperaturas cercanas a los cero grados al asiento del reino unido anglosajón. Algo parecido sucedía ya en las costas americanas del Pacífico con otra corriente que, desde las aguas de Centro América, permite desde hace mucho tiempo que la bahía donde actualmente está Vancouver tenga temperaturas menos heladas que otros puntos con la misma latitud.

Total: bajo de la superficie marina, ya esté en calma o movida por tormentas tropicales, huracanes, monzones o como se les llame, se mueven fuertes corrientes que le dan rostro al mundo que conocemos. En el mundo físico eso pasa ¿Por qué no habrá de pasar en el social?

La superficie social podrá estar en calma. Algunos pensarán que nada cambia ¡Que nada puede cambiar! “¡La gente es tan conformista!”

La superficie se agita mientras las ondas de la televisión permanecen en el aire con la noticia conmovedora, pero apagado el televisor todo parece volver a la calma de lo eterno. En el fondo un maremoto se puede estar gestando, o corrientes bien definidas puedes avanzar y acercarse al lugar a donde apuntan. Desde nuestras rocas, aparentemente inmóviles, podemos otear esas señales. Conviene que estemos preparados.

viernes, 3 de octubre de 2008

Ramiro Guillén Tapia


Momento en que un socorrista trata de extinguir el fuego con el que se inmoló el campesino popoluca RamiroGuillén Tapia.
La nota completa puede consultarse en la siguiente liga:

Las estrellas ¿se alejan o nos acercamos a ellas? Segunda parte: La terca realidad

La tozuda realidad, mata, destruye, aniquila. También destraba problemas irresolubles.

Hace unos días – el primero de octubre – un indígena, líder campesino, sin avisar a nadie, ni a sus compañeros de lucha, se prendió fuego en una plaza pública de Jalapa, Veracruz. Murió ayer a causa de las quemaduras.

“Lo hice porque no sirve el gobierno, sólo son engaños y yo tenía que responder a mi pueblo popoluca”, alcanzó a declarar cuando extinguieron el fuego.

En un acto desesperado, para no dar la espalda a sus hermanos, el indio prefirió morir gritando su rebeldía. No quiso llorar desesperanzas.

Cada persona que conozca el suceso lo juzgará según le dicte su conciencia o su conveniencia externa, pero se moverán muchas voluntades, ¿cuál será su despertar?, ¿cuál el cauce que tomen las agua agitadas?

En el mar en que navego, las olas se encrespan con el hecho.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Hablando de teatro

Immanuel Wallerstein escribió en un artículo periodístico (Nuevo orden geopolítico mundial: fin del Acto Primero. La Jornada, 28 de agosto 2008) que "cualquier amante del teatro sabe que el Acto Primero meramente establece quiénes son los actores. Es en el Acto Segundo donde vemos lo que ocurre realmente. Y luego ocurre el Acto Tercero con el desenlace."
¿Todavía es cierto eso? Si algún conocedor del teatro me puede resolver mi duda se lo voy a agradecer.

En mi casa cuecen habas

No recuerdo bien el refrán, pero la idea es que si en mi país los jerarcas políticos de los últimos sexenios generan frases y tienen actitudes memorables por la ignorancia que exhiben (léase http://www.boticapop.blogspot.com/ "Operación sácame los ojos"), nuestros vecinos del norte también "cuecen habas acalderadas".

Acabo de leer en un artículo de opinión una declaración de Joe Biden, candidato a la vicepresidencia imperial al lado de Obama. Cito a David Brooks, autor del artículo aparecido el 28 de agosto en La Jornada: "[Joe Biden dijo:] “cuando el crac de la bolsa de valores, Franklin Roosevelt se puso en la televisión y no sólo habló sobre los príncipes de la avaricia”. Dos problemitas: el desastre del mercado bursátil ocurrió en 1929, tres años antes de que Roosevelt fuera electo presidente, y segundo, no había televisión"

No sólo en México nuestros jerarcas pasaron la secundaria dormidos. Cosas parecidas suceden en el "jai scul" de los Estados Unidos.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Las estrellas ¿se alejan o nos acercamos a ellas?

Somnolencia, modorra, abulia, inacción, desgana …

Cuando alguien se deja llevar por la ilusión seguramente se desilusiona. Pero la terca realidad que puede matar, y muchas veces mata, destruye, aniquila, también alivia males “incurables”. Y aparece un Pancho Villa que cambia rumbos de un país entero, impulsado desde abajo con la fuerza acumulada en pasados remotos y recientes. Y sobrevive a los atentados, a las balas y a las traiciones el viejo indio sureño de apellido Zapata. Y un argentino que recorre su América a pie, en aventones o en precarios vehículos, levanta olas de mar profundo que siguen meciendo sueños y espantando pesadillas.

Y cuando el monstruo está seguro de haber asesinado a su presa, la presa se levanta y tras el asalto al símbolo de la fuerza del que lo atropella (llámese Alhóndiga, Bastilla o Moncada) el rumbo se reajusta y, pasado el tiempo vuelve a reajustarse y quienes fueron presa vuelven a ganar distancia y su búsqueda continúa y su esperanza destella y la vida sigue y sigue y la somnolencia, la modorra, la abulia hay que sacudirla y perseguir estrellas que se adelantan cada vez más rápido pero de las cuales estamos cada vez más cerca.