viernes, 3 de octubre de 2008

Ramiro Guillén Tapia


Momento en que un socorrista trata de extinguir el fuego con el que se inmoló el campesino popoluca RamiroGuillén Tapia.
La nota completa puede consultarse en la siguiente liga:

Las estrellas ¿se alejan o nos acercamos a ellas? Segunda parte: La terca realidad

La tozuda realidad, mata, destruye, aniquila. También destraba problemas irresolubles.

Hace unos días – el primero de octubre – un indígena, líder campesino, sin avisar a nadie, ni a sus compañeros de lucha, se prendió fuego en una plaza pública de Jalapa, Veracruz. Murió ayer a causa de las quemaduras.

“Lo hice porque no sirve el gobierno, sólo son engaños y yo tenía que responder a mi pueblo popoluca”, alcanzó a declarar cuando extinguieron el fuego.

En un acto desesperado, para no dar la espalda a sus hermanos, el indio prefirió morir gritando su rebeldía. No quiso llorar desesperanzas.

Cada persona que conozca el suceso lo juzgará según le dicte su conciencia o su conveniencia externa, pero se moverán muchas voluntades, ¿cuál será su despertar?, ¿cuál el cauce que tomen las agua agitadas?

En el mar en que navego, las olas se encrespan con el hecho.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Hablando de teatro

Immanuel Wallerstein escribió en un artículo periodístico (Nuevo orden geopolítico mundial: fin del Acto Primero. La Jornada, 28 de agosto 2008) que "cualquier amante del teatro sabe que el Acto Primero meramente establece quiénes son los actores. Es en el Acto Segundo donde vemos lo que ocurre realmente. Y luego ocurre el Acto Tercero con el desenlace."
¿Todavía es cierto eso? Si algún conocedor del teatro me puede resolver mi duda se lo voy a agradecer.

En mi casa cuecen habas

No recuerdo bien el refrán, pero la idea es que si en mi país los jerarcas políticos de los últimos sexenios generan frases y tienen actitudes memorables por la ignorancia que exhiben (léase http://www.boticapop.blogspot.com/ "Operación sácame los ojos"), nuestros vecinos del norte también "cuecen habas acalderadas".

Acabo de leer en un artículo de opinión una declaración de Joe Biden, candidato a la vicepresidencia imperial al lado de Obama. Cito a David Brooks, autor del artículo aparecido el 28 de agosto en La Jornada: "[Joe Biden dijo:] “cuando el crac de la bolsa de valores, Franklin Roosevelt se puso en la televisión y no sólo habló sobre los príncipes de la avaricia”. Dos problemitas: el desastre del mercado bursátil ocurrió en 1929, tres años antes de que Roosevelt fuera electo presidente, y segundo, no había televisión"

No sólo en México nuestros jerarcas pasaron la secundaria dormidos. Cosas parecidas suceden en el "jai scul" de los Estados Unidos.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Las estrellas ¿se alejan o nos acercamos a ellas?

Somnolencia, modorra, abulia, inacción, desgana …

Cuando alguien se deja llevar por la ilusión seguramente se desilusiona. Pero la terca realidad que puede matar, y muchas veces mata, destruye, aniquila, también alivia males “incurables”. Y aparece un Pancho Villa que cambia rumbos de un país entero, impulsado desde abajo con la fuerza acumulada en pasados remotos y recientes. Y sobrevive a los atentados, a las balas y a las traiciones el viejo indio sureño de apellido Zapata. Y un argentino que recorre su América a pie, en aventones o en precarios vehículos, levanta olas de mar profundo que siguen meciendo sueños y espantando pesadillas.

Y cuando el monstruo está seguro de haber asesinado a su presa, la presa se levanta y tras el asalto al símbolo de la fuerza del que lo atropella (llámese Alhóndiga, Bastilla o Moncada) el rumbo se reajusta y, pasado el tiempo vuelve a reajustarse y quienes fueron presa vuelven a ganar distancia y su búsqueda continúa y su esperanza destella y la vida sigue y sigue y la somnolencia, la modorra, la abulia hay que sacudirla y perseguir estrellas que se adelantan cada vez más rápido pero de las cuales estamos cada vez más cerca.

martes, 13 de mayo de 2008

¿Qué está pasando?

¿Qué está pasando con el que boga?
Se le han vuelto a esconder las estrellas. En su escritura se nota, aunque quien lo conoce personalmente seguramente lo notará en muchas otras cosas. Ver al pasado no es buscar nuevos rumbos.
A oscuras, en tinieblas, buscaremos el rumbo.

lunes, 5 de mayo de 2008

El índice


¿El índice de un libro? No.

¿La lista de libros prohibida por la iglesia católica? Tampoco.

El dedo; sí, el dedo índice; y de la mano derecha, para información más precisa.

Ése, el dedo índice de la mano derecha, es lo que chupó hasta los seis años bastante entrados el que supuestamente va a ser izquierdoso. Se chupaba el dedo de la mano derecha y mostraba con ello cosas atípicas: chuparse el dedo a los seis años no es muy común; seguramente los sicólogos dirán mucha cosas de un niño que a esa edad todavía chupa dedo y los otros niños de la edad también dirán algo ¿Quiénes estarán más cerca de lo cierto? ¿Los sicólogos o los niños cuando se burlan?

Pero chuparse el dedo a esa edad no era lo único atípico; eso de chuparse el dedo índice y no el pulgar, como parece que es la costumbre, tampoco es muy común.

Nada de lo anterior anuncia un izquierdoso. Sí augura un ñoño. Y más ñoño si además de seguir mamando a los seis años (¿sería eso lo que el subconsciente del chamaco se imaginaba?, ¿el subconsciente tiene imaginación?) a esa misma edad le pide insistentemente a su mamá que lo lleve a la escuela ¿Para qué? Ni él mismo lo sabía con certeza ¿Por qué? Ni siquiera ahora él mismo lo imagina.

Seiscientos diez y ocho formas, más o menos, se ensayaron para que aquel infante dejara de chuparse el dedo. Ya se contarán algunas. Aunque muy lejana a lo izquierdoso, también se contará cuál fue la definitiva.